domingo, 10 de enero de 2010

O NIL EL BARCO DEL CHAMPAN

Durante la primera decena del mes de octubre de 1927, la costa NW se vió afectada por una fuerte cerrazón de neblina. A las 19.00 pm del dia 10, a consecuencia de esa niebla y de una avería en el timón, varaba en San Ferreiro, en la playa de Arou, el vapor frances NIL mandado por el capitán Mr.Huarsch que mientras estuvo en Camelle, unos 6 meses, no abandonó los servicios de su camarero, el negrito senegalés Vavá.

El NIL llevaba rica carga general de Budeos. Realmente llevaba de todo, 20 coches, maquinaria, ricas telas, sedería de Damasco, productos químico, farmacéuticos, harinas,... y champán, mucho champán. Al chocar con los bajos de San Ferreiro se hizo boquetes que ya le imposibilitaron su salida.

Sus 19 tripulantes y algunos viajeros (un famoso aviador de la I Guerra Mundial, un consul, afamados comerciantes,...) fueron llevados a Camelle, en donde los colmaron de atenciones en una pensión y luego fueron trasladados a Corcubion en el remolcador "Wilheim Berenderz" con todo su equipaje y demás efectos recuperados. El capitán quedó en el barco hasta su entrega a la Compañía de Seguros y mas tarde, en Camelle.

En principio el capitán creyó la posibilidad de secarlo de allí, de ahí la presencia del remolcador y de que hayan permanecido todos tantas horas a bordo, pero a los dos días ya el barco había hecho cama en la restinga de San Ferreiro y desistieron del empeño.

Como he dicho, el mar fue abriendo boquetes en su casco, por los que iba saliendo mercancía que se iba desperdigando por la costa,...y las gentes practicaron el rateo playero.
Uno, en una fría noche de difuntos, cargó satisfechisimo un fardo completo. Observó que su contenido se revolvía y, cual sería su asombro, cuando al mirarlo vio que había cargado nada mas y nada menos que ¡un carabinero! que se había metido dentro de un saco para resguardarse del frio durante la guardia y se había dormido.
Otros, ignorando que era leche condensada, pintaron las puertas y ventanas de sus casas de tan fluida pintura,.... y las moscas acudieron a completar el cuadro. (HISTORIA DESMENTIDA POR LOS HABITANTES, QUE NO SABEN COMO SE DIVULGÓ)

Después del naufragio, y durante unos días, permaneció Mr.Huarsch a bordo en constante vigilancia para evitar la acción de los demasiado aprovechados que pretendiesen saltar el barco. Pues bien, cuando un muchacho de 16 años intentó hacerlo para apoderarse de un tentador fardo que esta a punto de caer al agua, recibió un tiro de escopeta en la cara que le disparó el capitán.

La Compañía de Seguros empleó luego a varios hombres de Camelle como guardianes en el NIL. A la hora de hacer el café, por carecer de agua a bordo, usaron champán!! "había de estar bo!" Claro que antes de hervir el de la olla ya hiciera efecto el que se bebieran en la comida.

Dos de la manifestaciones folclóricas de aquella época en Carnavales, eran las "comparsas" o "parrandas" y "O Galo". Aquellas consistían en cantar historietas de los hechos descatados del año en tono burlesco. Todos los ferretazos iban acompañados de conchorradas, gaitas,...y el atuendo propio del carnaval. Las del años 1928, se referían al NIL. Un señor todavía recuerda algunas estrofas:

Aquí venimos señores,
Presidentes de Pichil
y nos gustaría ser
de los piratas del NIL

Y ya que hablamos del NIL
algo vamos a contar,
pues resultan muy curiosas
las cosas de orillamar

Al ver que el fardo pateaba
como se fuese un carnero,
lo deja, ¡y que sus se lleva
al que es un carabinero!!

Buscando por las bodegas
algunos, como cangrejos,
se llevaron un parchazo
con un lote de sacos viejos

Y siguiendo con afán
su pesquisa sin igual,
consiguieron encontrar
una caja de champán.

O GALO, tradición desaparecida ya que lo prohibieron por el derecho del animal.

Los mozos compraban un buen gallo, lo emborrachaban para que no cantase y lo enterraban en medio de la playa, dejándole pescuezo y cabeza fuera, que era en donde había que darle para ganárselo. A ciertos metros de distancia y en un solo lado, se colocaba el publico y jurado. Este vendaba los ojos y dotaba de un palo al que, previo pago, quisiese participar. Después de darle unas vueltas lo dejaba a merced de su suerte o buen sentido de la orientación. Generalmente gastaba el tiempo mojando los pies en el mar y tirando garrotazos a la arena, que era la risa del publico. Pues bien, decir que el gallo de aquel año, se emborrachó a lo grande con champán;pero ¡oh sorpresa!...no debió de serle propicio este espumoso, por el gallo cantó...y hubo de darle una de caña del país para continuar jugando.

(En los últimos años, se cambió la playa por la plaza, donde se colgaba el gallo como si fuese una piñata)

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