No había todavía luz eléctrica y la carretera aún tardaría tres meses en inaugurarse. Las leiras se veían ya adornadas por algunos palleiros, lo que nos dice que la recolleita había comenzado. En un extremo del Campo do Santo en Camelle, un gaiteiro animaba la fiesta de San Miguel de 1923; ya se estaba a punto de encender las velas de los farolitos de papel que componían la verbena, en medio de un ambiente de muiñeiras, aturuxos y bombas de luces.
Cuando la fiesta, la tan ansiada fiesta, estaba en lo mejor, alguien se acerca al gaitero; repentinamente, cesa la gaita y una fuerte y aguda voz cruza el Campo de un extremo a otro: "UN BARCO NAUFRAGADO EN AROU...!!!
El aguafiestas había de ser un mercante portugués, el SANTA MARIA, que según nos dicen fue uno de los barcos mas bonitos de los naufragados en esta costa. Era un barco viejo, ya no pertenecía a este siglo y había sido rabautizado. Antes era LIBERTAD y llevaba arroz, azúcar, café y cemento para Oporto.
La cerrazón de niebla existente aquella tarde le impidió al capitán ingles conocer la situación y corregir el posible desvío, en consecuencia, sin saber por qué, apareció dentro de la playa de Arou, en un óvalo llamado San Ferreiro, donde años mas tarde enbarrancaria el NIL.
Inmediatamente se procedió al salvamento de la tripulación, faena no muy costosa que digamos porque, según dicen, la mar estaba en calma chicha y la tierra a pocos metros,...pero eran tantos...35 tripulantes y 40 pasajeros, que se hizo duradera.
El capitán no abandonó el barco hasta el final.
Como se veían posibilidades de reflote, contrataron a la casa "Viuda de Gonzalez Cereijo" de Corcubion.
La tripulación y pasaje, alguno de los cuales animó el ambiente con conciertos de guitarra, fue trasladada al dia siguiente a A Coruña, pero el capitan y su joven esposa inglesa se quedaron unos dias en Arou, alojados en casa de don Evaristo Carracedo. Se dice que no perdian sesión de palillada y que se llevaron agunos muestras de encaje.

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