domingo, 31 de enero de 2010

AGUAFIESTAS

No había todavía luz eléctrica y la carretera aún tardaría tres meses en inaugurarse. Las leiras se veían ya adornadas por algunos palleiros, lo que nos dice que la recolleita había comenzado. En un extremo del Campo do Santo en Camelle, un gaiteiro animaba la fiesta de San Miguel de 1923; ya se estaba a punto de encender las velas de los farolitos de papel que componían la verbena, en medio de un ambiente de muiñeiras, aturuxos y bombas de luces.

Cuando la fiesta, la tan ansiada fiesta, estaba en lo mejor, alguien se acerca al gaitero; repentinamente, cesa la gaita y una fuerte y aguda voz cruza el Campo de un extremo a otro: "UN BARCO NAUFRAGADO EN AROU...!!!

El aguafiestas había de ser un mercante portugués, el SANTA MARIA, que según nos dicen fue uno de los barcos mas bonitos de los naufragados en esta costa. Era un barco viejo, ya no pertenecía a este siglo y había sido rabautizado. Antes era LIBERTAD y llevaba arroz, azúcar, café y cemento para Oporto.

La cerrazón de niebla existente aquella tarde le impidió al capitán ingles conocer la situación y corregir el posible desvío, en consecuencia, sin saber por qué, apareció dentro de la playa de Arou, en un óvalo llamado San Ferreiro, donde años mas tarde enbarrancaria el NIL.

Inmediatamente se procedió al salvamento de la tripulación, faena no muy costosa que digamos porque, según dicen, la mar estaba en calma chicha y la tierra a pocos metros,...pero eran tantos...35 tripulantes y 40 pasajeros, que se hizo duradera.
El capitán no abandonó el barco hasta el final.

Como se veían posibilidades de reflote, contrataron a la casa "Viuda de Gonzalez Cereijo" de Corcubion.

La tripulación y pasaje, alguno de los cuales animó el ambiente con conciertos de guitarra, fue trasladada al dia siguiente a A Coruña, pero el capitan y su joven esposa inglesa se quedaron unos dias en Arou, alojados en casa de don Evaristo Carracedo. Se dice que no perdian sesión de palillada y que se llevaron agunos muestras de encaje.

viernes, 29 de enero de 2010

PUNTA CAGADA

El ALEKOS, buque carbonero, naufragado a causa de la niebla, a las 6.00 am de 22/7/1935 en el bajo llamado "Dos Vendidos", en la Cagada. Su tripulación abandonó el buque en botes salvavidas y se fue hacia Camariñas. Nada mas chocar, sufrió tan grande vía de agua, que se hundió irremisiblemente, produciendo heridas graves a tres de sus tripulantes, internados en un sanatorio coruñés.

Era la 1.30 am del 30/4/1911, el estado de la mar era realmente bueno, pero la niebla lo envolvia todo. Dos capitanes, uno ingles y otro italiano, navegaban con sus respectivos barcos: el TREVIDER y CIAMPA. Los dos no se suponian que traían una pequeña desviación en el rumbo de tenían que haber corregido. No pudieron,...ambos barcos chocaron con unos bajos de una costa que no perdona errores. El Trevider, al chocar bruscamente, el capitan ordenó el lanzamiento de botes, remaron durante una hora y media, y en la tranquilidad de la niebla, oyeron una sirena de socorro: era la Ciampa, que acababa de naufragar en las Baleas de Tosto. De repente, se fue agravando el estado de la mar, vieron como se hundía totalmente el Ciampa y como el Trevider hundía mas y mas su casco. Bogando a todo remo, ordenaron desembarcar. Era al amanecer e hicieron tierra....no se puede precisar donde...ya que, despues de mucho caminar por los montes, arribaron en Camelle, donde fueron socorridos y atendidos por el vecindario.

jueves, 28 de enero de 2010

CABEZAS CORTADAS

Los historiadores no se ponen de acuerdo al señalar la época en la que los distintos pueblos celtas comenzaron a cortar las cabezas de sus enemigos, que luego llevarían como trofeos. Podían colgarlas en las toscas sillas de sus caballos, en las puertas de sus casas o en otros lugares visibles. Suponían el testimonio de una proeza, y las embalsamaban para que se conservaran en buen estado durante mucho tiempo.

No aceptaban devolver estos trofeos a las familias que los reclamaban, ni a cambio de elevadas compensaciones en oro, plata y otros objetos valiosos. Por eso las cabezas cortadas terminaron por aparecer en las monedas y en los monumentos celtas. Una gran cosecha de estas cabezas se encontró en el depósito celtíbero de Puig-Castellar, cerca de Barcelona. Aparecieron docenas de cráneos atravesados por clavos.

Los irlandeses cuando iban a guerrear acostumbraban a decir “vamos a cosechar cabezas”. En los Anales de los Cuatro Maestros se puede leer que Aed Finnliath, el rey de Irlanda, luego de derrotar a los ejércitos de Dinamarca, en el año 864, ordenó que se amontonasen todas las cabezas de los enemigos muertos, porque consideró que no existía una mejor prueba de la gran victoria conseguida.

Sin embargo, no se opinaba lo mismo cuando el derrotado era de la misma raza. En una guerra entre dos naciones celtas, al caer muerto el célebre rey-obispo Cormac, en el año 908, uno de sus enemigos le cortó la cabeza, que luego entregó a su rey Flann Sina, el cual en lugar de aceptarla prefirió devolverla a sus familiares.

Existen pruebas suficientes para saber que en muchas tribus celtas la iniciación de los jóvenes guerreros consistía en salir en busca de una cabeza humana. Si volvían con ella colgando de su silla de montar, no sólo se consideraba que su instrucción militar había concluido, sino que adquirían todos los derechos de un noble adulto, uno de los cuales consistía en que podían casarse y formar una familia.

Pero la cabeza humana no sólo era un trofeo. Para los celtas significaba algo así como la cruz para los cristianos, ya que la valoraban como la portadora o la casa del alma, la sustancia del ser humano, lo que iba a proporcionarle la inmortalidad; cualidades que no perdía al ser cortada, y que, además, transmitía en parte a su poseedor

En una trágica leyenda galesa se cuenta que Bran el Divino se enfrentó a tantos enemigos en una batalla que fue vencido. Antes de expirar pidió a sus siete amigos, que eran los únicos supervivientes, que le cortaran la cabeza y la llevasen lejos de allí, pues no quería que pasara a convertirse en un trofeo para sus enemigos. La petición fue cumplida con tanto rigor que los siete la seguían guardando cuando llegaron al otro mundo, donde se la pudieron entregar a su propietario. Junto a éste permanecieron 80 años, hasta que uno de ellos cometió un delito imperdonable, cuyo castigo provocó que los siete volvieran a la Tierra. Llevaron de nuevo consigo la cabeza de Bran, el cual les había aconsejado que la enterraran en el centro de Londres, para que así toda la Britania fuera defendida de cualquier mal, y así lo hicieron. Hasta que un grupo de malvados la desenterró, lo que desencadenó calamidades de todo tipo.

Esta leyenda ayuda a comprender por qué los mismos héroes celtas pedían que se les cortara la cabeza cuando caían en una batalla. Después la cabeza sería conservada por la familia en el mejor lugar de la casa, y hasta la adornarían con oro y otros metales preciosos, sobre todo cuando el embalsamamiento estuviese perdiendo sus efectos.

Otra de las costumbres celtas era convertir las cabezas, o las calaveras, en vasos que utilizaban en sus banquetes. Realmente no temían a la muerte, como demuestra la bravura con la que combatían. El guerrero celta se limitaba a llevar la espada, el escudo y un torque o collar, a la vez que todo su cuerpo aparecía desnudo sobre el caballo o a pie. Si se le arrebataba el torque en una batalla, se consideraba vencido, aunque siguiera empuñando la espada o la lanza.

Bibliografía:

Los celtas - Manuel Yáñez Solana

domingo, 17 de enero de 2010

LEYENDA DA BUSERANA

Entre la cala Lourido y esta playita de la Arnela, existe una furna rodeada de agrestes rocas, conocida por la Furna da Buserana.

En tiempos remotos, había en la cima de un castro del lugar de Castelos, una gran fortaleza perteneciente a un rico y valiente caballero, padre de una hermosa y dulce moza, llamada Frolinda.

En una de sus obligadas ausencias del dueño del castillo, llegó a sus puertas un garrido mozo, llamado Buserán, un trovador de cántigas gallegas de amor y guerra, al que se le dio entrada. En la visita, ambos mozos quedaron prendados de un romántico idilio.

LLegado el caballero padre de luchar en lejanas tierras contra los enemigos de su fe y observando la certidumbre de los amores de su hija, expulsa al joven juglar y encierra a Frolinda en el más apartado aposento de la fortaleza. Esta decisión aviva mas el fuego de amor de los jóvenes y, todas las noches, desde los altos "outeiros", Buserán dirigía a Frolinda dulces y amorosas cántigas de amor.

Enfurecido el caballero, ordena a sus criados la persecución y muerte de Buserán, lo que llevaron a cabo arrojándolo desde lo alto de su penedo a una furna de la costa, ahogando así para siempre las dulces notas que servían de consuelo a la triste prisionera.

Puesta en libertad, al enterarse del trágico fin de su amado, Frolinda enloqueció y durante muchos días y sus noches se la veía deambular descalza por la orilla de las aguas de la costa, llamando por su infausto enamorado.

Una noche, un criado trajo al caballero la tremenda noticia: Su hija fuera vista en lo alto de la furna gritando: "¿onde te atopas Buserán?" Y de lo más profundo de la oquedad se dejaba oír una de las mas tiernas y amorosas cántigas del infortunado trovador. Y, de súbito, una enorme ola, deshecha en sutil espuma, gatea rocas arriba hasta donde se encuentra Frolinda y, tomando la forma de Buserán, la envuelve en ajustado abrazo, desapareciendo con ella en el hondo de la furna.

Durante muchos años, los pescadores que merodeaban este paraje en sus faenas cotidianas, afirmaban haber escuchado las melosas cántigas de Buserán.

domingo, 10 de enero de 2010

RUTA INTERIOR DA COSTA

BAYO: Pazo do Allo, casa señorial antigua, un gran aposento gallego, de estilo manuelino, de ultimos del siglo XV, con unos balcones calados de gran belleza y unos hermosos arcos sobre puertas y ventanas frontales. Entre ellos, un escudo de la casa esculpido en piedra granitica, excelentemente labrada.

BORNEIRO: Dolmen de Donbate, de la edad de Cobre.
VIMIANZO: El historico Castillo. Data del siglo XIV. Presenta una perimetría irregular, como casi todos los de Galicia. Tiene 4 torres, de entre las que sobresale la del Homenaje, almenada con saledizos sostenidos pro ménsulas en arquillos. Mirador atalayado, al que se sube por una escalerilla de piedra. Plaza-patio de armas.

Paseo de ronda. Paseo de vigía, tambien almenado y ménsulas en arquillos. Tiene, sin duda, más imprtancia historica que monumental y fue repentino escenario de cruentas luchas entre los Condes de Altamira y el Arzobispo Fonseca. En sus sótanos estuvieron detenidos don Alfonso de Fonseca y también alguno de los Altamira.

El nombre de la Costa da Morte por Rafael Lema

La leyenda negra se debe sobre todo a los naufragios del Wolfstrong en 1870, Iris Hull en 1883 en Camariñas y también el Serpent en 1890, que dieron lugar a múltiples conjeturas y fabulaciones. Los tres eran ingleses, por ello las autoridades británicas investigaron sus causas sin sacar ninguna conclusión sobre la existencia de mafias dedicadas a los naufragios.

En estos tres barcos y en ese marco temporal prácticamente se sustentó la leyenda negra. Sobre el Serpent ya está todo escrito, naufragó a causa del temporal y por un error de navegacion como deduce el informe de la Royal Navy. Todos los datos fueron publicados por Juan Campos y no dejan lugar a la expeculación. Del Irish Hull quedó un superviviente y hubo una inspección de las autoridades británicas. El temporal fue la causa aunque siguen vivas otras incógnitas.El único barco del que se desconocen las causas fue el Wolfstrong. Murieron sus 28 tripulantes y las especulaciones son muchas, pero seguirán siendo una leyenda. Aparecieron cuerpos mutilados por el robo. Un caso entre más de 700.

En general podemos decir que las aldeas de la zona hasta épocas actuales carecían de todo y estaban pobladas por gentes dedicadas a la pesca y al marisqueo, alejadas del resto del país durante la époda negra de los naufragios, cuando nace la leyenda. No tenían medios para provocar naufragios. La leyenda de poder provocar siniestros marinos prendiendo luces en montes, o fuego en los cuernos de las vacas es absurda en esta costa. En los casos de siniestros con dudas, el temporal era vendaval, del sur, con fuertes lluvias o la costa cubierta por grandes nieblas cerradas. Estas circunstancias de la costa hacen imposible aguantar telas encendidas por estos métodos y que sean visibles. Entre otros aspectos que escapan a toda lógica y son fácilmente comprobables empíricamente.

-Lo innegable es la existencia de playeros, o bichicomas, gente que solia andar la costa por ver si el mar dejaba alguna carga y ante la vision de un naufragio una vez salvada la tripulacion y a ver si podia intentaba coger parte de la carga. Esto sucedió no pocas veces, incluso hace cuatro años, con el robo del yate aleman Art varado en Camariñas. Un barco sin gente a bordo es presa fácil para el robo. Incluso con la carga en tierra, no pocas veces fue sustraida la misma como la de los franceses Jean Tenant (Fisterra 1875) o la del Nil (Arou. Camariñas 1927). En este segundo caso, docenas de vecinos participaron en el intento de saquear la rica carga del mercante, custodiado por carabineros

Y en varias ocasiones lo lograron, llevándose máquinas de coser, piezas de coche, relojes, harina, champán, café, telas, que aun se pueden ver en las casas de la zona. Hubo asalto del barco y disparos de vigilantes, con heridos, pérdida de brazos. En una ocasión, los salteadores incluso se llevaron un fardo que empezó a patear porque dentro iba un carabinero que estaba durmiendo y se habia tapado contra el frio. El Nil fue el barco mas recordado en la zona aunque el más conocido fuera de aquí siga siendo el Serpent. En Ponte do Porto los mozos en los carnavales de 1928 se vistieron con sacos robados del Nil y dejaron una copla describiendo sus hazañas en la comparsa Los Piratas. La existencia de un mercado negro de productos procedentes de naufragios es otra evidencia. Mercaderes conocidos de Camariñas, Corme, Ponte do Porto trabajaban este género, pero su época dorada fue durante el compinchamiento con los submarinos alemanes, y esto nada tiene que ver con luces en cuernos de vacas.

Estos dos barcos, Nil y Serpent marcaron el calendario local. Aquí se decia “en tiempos del Nil o del Serpent”, o “tres años antes del Nil”. Hasta la guerra civil asi se contaban los años, por los naufragios singulares.

-En la historia negra de la zona si debemos apuntar a dos épocas de piratería, pero dentro del clima nacional y la politica del momento, no como fenómeno aislado de una zona. Entre 1780 y 1815 las costas gallegas fueron bases de numerosos corsarios que asaltaban a mercantes de potencias enemigas de España. Puertos como Vigo o Baiona vivian de la pirateria y en la Costa da Morte habia corsarios en Camariñas, Corcubion o Fisterra. Era un paso temible para los ingleses.
Durante la I guerra mundial, los submarinos alemanes tenian apoyo en la zona, en Corme, Camariñas o Fisterra, con sistema de señales, barcos pesqueros o mercantes que les daban cobertura. Los submarinos daban el alto a los mercantes, los desvalijaban y los pesqueros llevaban la carga a tierra para repartir el botín con los alemanes. El año 1917 fue de los más negros en el recuento de naufragos. Muchos se deben a submarinos como el U-49, U-46, UB23. Pero igualmente en Vigo, Villagarcia y A Coruña contaban con cobertura y mucha mayor implicación de mercantes y comerciantes.

O NIL EL BARCO DEL CHAMPAN

Durante la primera decena del mes de octubre de 1927, la costa NW se vió afectada por una fuerte cerrazón de neblina. A las 19.00 pm del dia 10, a consecuencia de esa niebla y de una avería en el timón, varaba en San Ferreiro, en la playa de Arou, el vapor frances NIL mandado por el capitán Mr.Huarsch que mientras estuvo en Camelle, unos 6 meses, no abandonó los servicios de su camarero, el negrito senegalés Vavá.

El NIL llevaba rica carga general de Budeos. Realmente llevaba de todo, 20 coches, maquinaria, ricas telas, sedería de Damasco, productos químico, farmacéuticos, harinas,... y champán, mucho champán. Al chocar con los bajos de San Ferreiro se hizo boquetes que ya le imposibilitaron su salida.

Sus 19 tripulantes y algunos viajeros (un famoso aviador de la I Guerra Mundial, un consul, afamados comerciantes,...) fueron llevados a Camelle, en donde los colmaron de atenciones en una pensión y luego fueron trasladados a Corcubion en el remolcador "Wilheim Berenderz" con todo su equipaje y demás efectos recuperados. El capitán quedó en el barco hasta su entrega a la Compañía de Seguros y mas tarde, en Camelle.

En principio el capitán creyó la posibilidad de secarlo de allí, de ahí la presencia del remolcador y de que hayan permanecido todos tantas horas a bordo, pero a los dos días ya el barco había hecho cama en la restinga de San Ferreiro y desistieron del empeño.

Como he dicho, el mar fue abriendo boquetes en su casco, por los que iba saliendo mercancía que se iba desperdigando por la costa,...y las gentes practicaron el rateo playero.
Uno, en una fría noche de difuntos, cargó satisfechisimo un fardo completo. Observó que su contenido se revolvía y, cual sería su asombro, cuando al mirarlo vio que había cargado nada mas y nada menos que ¡un carabinero! que se había metido dentro de un saco para resguardarse del frio durante la guardia y se había dormido.
Otros, ignorando que era leche condensada, pintaron las puertas y ventanas de sus casas de tan fluida pintura,.... y las moscas acudieron a completar el cuadro. (HISTORIA DESMENTIDA POR LOS HABITANTES, QUE NO SABEN COMO SE DIVULGÓ)

Después del naufragio, y durante unos días, permaneció Mr.Huarsch a bordo en constante vigilancia para evitar la acción de los demasiado aprovechados que pretendiesen saltar el barco. Pues bien, cuando un muchacho de 16 años intentó hacerlo para apoderarse de un tentador fardo que esta a punto de caer al agua, recibió un tiro de escopeta en la cara que le disparó el capitán.

La Compañía de Seguros empleó luego a varios hombres de Camelle como guardianes en el NIL. A la hora de hacer el café, por carecer de agua a bordo, usaron champán!! "había de estar bo!" Claro que antes de hervir el de la olla ya hiciera efecto el que se bebieran en la comida.

Dos de la manifestaciones folclóricas de aquella época en Carnavales, eran las "comparsas" o "parrandas" y "O Galo". Aquellas consistían en cantar historietas de los hechos descatados del año en tono burlesco. Todos los ferretazos iban acompañados de conchorradas, gaitas,...y el atuendo propio del carnaval. Las del años 1928, se referían al NIL. Un señor todavía recuerda algunas estrofas:

Aquí venimos señores,
Presidentes de Pichil
y nos gustaría ser
de los piratas del NIL

Y ya que hablamos del NIL
algo vamos a contar,
pues resultan muy curiosas
las cosas de orillamar

Al ver que el fardo pateaba
como se fuese un carnero,
lo deja, ¡y que sus se lleva
al que es un carabinero!!

Buscando por las bodegas
algunos, como cangrejos,
se llevaron un parchazo
con un lote de sacos viejos

Y siguiendo con afán
su pesquisa sin igual,
consiguieron encontrar
una caja de champán.

O GALO, tradición desaparecida ya que lo prohibieron por el derecho del animal.

Los mozos compraban un buen gallo, lo emborrachaban para que no cantase y lo enterraban en medio de la playa, dejándole pescuezo y cabeza fuera, que era en donde había que darle para ganárselo. A ciertos metros de distancia y en un solo lado, se colocaba el publico y jurado. Este vendaba los ojos y dotaba de un palo al que, previo pago, quisiese participar. Después de darle unas vueltas lo dejaba a merced de su suerte o buen sentido de la orientación. Generalmente gastaba el tiempo mojando los pies en el mar y tirando garrotazos a la arena, que era la risa del publico. Pues bien, decir que el gallo de aquel año, se emborrachó a lo grande con champán;pero ¡oh sorpresa!...no debió de serle propicio este espumoso, por el gallo cantó...y hubo de darle una de caña del país para continuar jugando.

(En los últimos años, se cambió la playa por la plaza, donde se colgaba el gallo como si fuese una piñata)

A VIEIRA DO APOSTOL

Sabemos que a los peregrinos antiguos se les representa con una concha en la esclavina. O con varias. Pero no a todos los peregrinos, sino a los que se dirigen a Santiago de Compostela, a los peregrinos jacobeos. Sabemos también que esta concha de peregrino es de vieira, una concha que se produce en las costas de Galicia en mucha cantidad. Hay vieiras de tipos distintos, con la estructura de los canales del dorso más o menos recta o curvada. Pero ¿cuál es el origen del uso de esta concha por los peregrinos de Santiago? El apóstol Santiago vino a España a predicar la fe. Esto es cierto. Luego fue a Jerusalén y allí sufrió martirio. Y cuenta una leyenda que una noche, mientras estaban los pescadores en el mar, les sorprendió una tormenta. Y, de pronto, vieron una barca milagrosa que parecía de piedra. Con la aparición de esta barca se clamó el mar. La barca se había detenido encallada en un arrecife que nadie había visto antes. Se acercaron y vieron que la barca contenía el cuerpo del apóstol y que el arrecife estaba formado por vieiras, como una indicación del sitio donde el apóstol quería que descansaran sus restos mortales. Y aquéllas fueron las primeras vieiras que los peregrinos que trasladaron los restos del apóstol se sujetaron a las esclavinas.

Al principio, los peregrinos vestían ropas comunes al resto de viajeros. Poco a poco, la indumentaria fue concretándose en un abrigo corto que no estorbaba el movimiento de las piernas, una esclavina o pelerina de cuero que protegía del frío y la lluvia, un sombrero redondo de ala ancha y un bordón más alto que la cabeza con punta de hierro. Colgada de él, una calabaza hacía las veces de cantimplora. A su regreso, el peregrino guardaba sus vestidos, sombreros y bordones como piadoso recuerdo, ejemplo para sus descendientes, o bien los daba a alguna iglesia de su devoción, como exvoto y señal de agradecimiento por haber podido regresar indemne de los peligros del viaje.

Hoy en día el viajero ha sustituido el zurrón por la mochila y los tonos pardos de la indumentaria por una multicolor combinación de camisetas y chubasqueros, pantalones cómodos y zapatillas deportivas o botas de monte. Pero también gusta llevar, cosida sobre sus pertenencias o colgada al cuello, la hermosa vieira.

La esportilla y el bordón: eran los dos atributos característicos del peregrino, así como la calabaza y el zurrón. La esportilla es un saquillo estrecho de piel de animal muerto con la boca siempre abierta y no atado con cordones, siendo la de ciervo la más estimada de las pieles. El bordón es un palo redondo o bastón de longitud variable, generalmente terminado en un pomo y provisto de una contera puntiaguda de hierro que servía como defensa contra lobos y perros, y al mismo tiempo de apoyo y ayuda en la marcha en los pasos difíciles. La calabaza unas veces se cuelga del bordón y otras al costado o la cintura.

La vieira: no se trata de una concha cualquiera, sino la denominada "pecten jacobeus", habitual en los mares de Galicia, que se prendía a la ropa para autentificar la estancia en la ciudad del Apóstol en el camino de regreso; se convirtió muy pronto en la insignia del peregrino. La costumbre de coser las conchas en sus capas, sombreros y escarcelas es posible que tenga un remoto origen supersticioso pagano. En el Códice Calixtino se contó un milagro para explicar el origen de la significación jacobea de las conchas. Se dijo que un príncipe, hundido en el mar por su caballo desbocado, fue rescatado milagrosamente por Santiago y salió de las aguas cubierto de conchas. En el siglo XII, en la plaza del Paraíso de Santiago (actual Azabachería) existía ya un próspero negocio de conchas de plomo, estaño y azabache como recuerdo para los visitantes.

miércoles, 6 de enero de 2010

PLAYA ARNELA

Una de las mas conmovedoras desgracias marinero-pescadoras de estos ultimos años: la del PLAYA ARNELA. Este pesquero con sus 12 tripulantes, se dirigia el 6/11/1972 hacia Corme a descargar la pesca que traia y que venian seleccionando y envasando en cubierta, alumbrados por un luz que se supone que deslumbró al patron de costa. A las 8 y media de la noche se estrelló contro los bajos de la Punta de Laxe y el oleaje le atrapó sobre una roca, paró su maquina, apagó sus luces y le barrió la balsa de salvamento que llevaba. Sus hombres se reunieron en la popa, mas al ver el patron que el barco se habia sentdo muy peligrasamente sobre las rocas, les gritó para que pasaran rapidos a la proa....pero ya no habia opcion. Solo dos supervivientes pudieron testimoniar la tragedia.

Dos supervivientes que se supone que fueron lanzados improvisadamente a tierra por las olas, y que no puedo comprender como pudieron gatear a oscuras, mojados y maltrechos aquella empinadisima cuesta de monte que forzosamente tuvieron que subir. De sus compañeros ya solo quedaba el recuerdo, ni un grito ni la menor señal de vida; solo el imponente sonido de las olas mezclado con el silbar del viento, acompañó a los afortunados en su trepar por el Monte del Cabo. Mudos, absortos, como aturdidos por el dramatismo y guiados desde lo alto porel respondor de las luces de Laxe, llegan a la villa con la triste nueva.

domingo, 3 de enero de 2010

SIGNORE MAZZINI

En la madrugada del 30 de agosto de 1902, los vecinos de Arou se vieron sorprendidos con la presencia de un gran barco semihundido entre las piedras de Lobeiras. Solo se apreciaba la parte de su cubierta y puente y sus tres enormes palos, todavia firmes en su base.
El mar estaba revuelto y, como si se confabulase, mantuvo a raya a cuantos curiosos intentaron penetrar en el misterio de aquel tan silencioso naufragio.

Pero, desde la distancia a que les permitia merodear, pudieron observar que era de madera, bien pertrechado, pintado de blanco y que habia sido abandonado, ya que no se percibia vestigio humano (vivo o muerto), por ninguno de sus visibles rincones.

El mar fue empeorando y pronto emprendió su implacable accion demoledora en el casco. Al atardecer ya los mastiles no apuntaban al cénit y, en horas sucesivas las olas iban vomitando en la costa tablas, cuarteles, puertas y trozos de lona de sus velas, que las gentes acopiaban.

La curiosidad les hacia revisar cada tabla por si se veia alguna inscripcion, distintivo o vestigio de su nombre o matricula,...pero era inútil. Solo apareció dentro de un cajon que venia cerrado en la tapa de un bureau, una agenda en italiano perteneciente al Signore Mazzini, que se supone que sería el capitan.

Nadie supo los motivos ni circunstancias de este misterioso naufragio, por lo que, basandose en conjeturas, se hilvanaron varios cuentos de fantasia, con argumentos sentimentales, epicos y de pirateria que, por sus insolitos fundamentos, se fueron muriendo a poco de nacer.